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por Tristan de Dessindigo

¿Cómo barnizar una acuarela?

¿Cómo barnizar una acuarela?

La pintura al óleo tiene sus propios rituales: preparar el bastidor, imprimar el lienzo y, luego, aplicar barniz. La acuarela también tiene los suyos, pero la cuestión del barnizado no es tan evidente. ¿Es realmente necesario? ¿Es siquiera posible sin dañar la obra? Esto es lo que veremos en este artículo.


¿Para qué sirve la inauguración de una exposición?

Cuando se termina una obra, naturalmente se piensa en su conservación. El barnizado cumple dos funciones: proteger la obra del polvo, la humedad, el sol y otros factores ambientales, y embellecerla aportando un brillo uniforme que mejora la percepción visual.

Para aplicarlo, se utilizan diferentes tipos de resinas, que se depositan con un pincel de forma uniforme sobre la obra terminada y seca. ¿Estas dos funciones —protección y embellecimiento— cobran todo su sentido cuando se expone una acuarela al público o cuando se desea conservarla a largo plazo? Para una obra destinada a permanecer en un cajón, el barnizado será menos prioritario.


¿Se puede aplicar barniz a una acuarela?

La acuarela es una técnica muy diferente a la pintura al óleo o al acrílico. Más frágil, y realizada sobre papel en lugar de sobre lienzo, nació como un arte modesto dedicado a los estudios, antes de que grandes maestros la elevasen a un nivel notable.

En general, el barnizado es sobre todo necesario para la pintura al óleo. Los acuarelistas prefieren conservar sus obras bajo cristal. Pero existen estrategias para barnizar una acuarela, siempre y cuando se haga correctamente, ya que el proceso conlleva riesgos.

Bien hecho, el barnizado de una acuarela ofrece varias ventajas:

- El marco de vidrio puede quedar en un segundo plano, ya que el barniz suele ofrecer protección contra los rayos UV, función que normalmente desempeña el cristal.
- Devuelve a la obra el brillo y la saturación que tenía justo después de ser pintada, lo que le confiere un valor estético muy agradable.
- Impermeabiliza el papel y lo protege de la humedad ambiental y de los hongos, lo que garantiza una mejor conservación a largo plazo.

Es fundamental tomar algunas precauciones antes de empezar: 

- Un barniz líquido puede reactivar la pintura y hacer que el trabajo realizado se corra.
- El papel es sensible a ciertos materiales, lo que podría modificar considerablemente su apariencia.
- Durante la inauguración, el papel puede deformarse y cambiar de color debido a la densidad y la humedad del producto utilizado.
- El barniz tradicional que se utiliza para otras técnicas no es compatible con la acuarela y podría dañar por completo la obra.


Recomendaciones antes de empezar.

Ante todo, asegúrese de que su obra esté completamente seca. Si queda algo de humedad, espere un poco más.

A continuación, elija un barniz adecuado para el papel y, si es posible, uno especialmente diseñado para la acuarela. No utilice, en ningún caso, un barniz para pintura al óleo, ya que su composición es diferente y puede dañar el papel.

Por último, antes de aplicar cualquier cosa en su pieza final, pruebe el producto en ejercicios de práctica.


Dos métodos para barnizar una acuarela.

Ahora les presento dos alternativas comparables al barnizado, cuyo resultado no solo es similar, sino que también es adecuado para proteger y realzar la belleza de nuestras acuarelas. 


La aplicación en aerosol

Si ya ha utilizado un fijador para técnicas secas, el principio es el mismo. Colóquese a unos centímetros de la obra y rocíe ligeramente. Deje que se seque por completo y, si es necesario, aplique otras capas.

En general, dos o tres capas finas son suficientes para obtener una buena protección. Evite aplicar demasiadas capas de una sola vez; es mejor aplicar varias capas finas que una sola capa gruesa, ya que esta última podría hacer que el papel se deforme.

Busque un aerosol especial para acuarelas o un fijador para técnicas secas con filtro UV, imprescindible para proteger el color con el paso del tiempo.


la cera de abejas

Si prefiere evitar los productos a presión, la cera de abeja refinada o una cera para artistas es una excelente alternativa. Aplíquela con un paño suave y de pocas fibras, el satén es muy adecuado, masajeando la pieza con una presión mínima, en pequeños círculos. El resultado es una superficie impermeable y ligeramente brillante.

La ventaja de este método es que es totalmente reversible; si el resultado no le satisface, puede retirar la cera con un paño limpio sin dañar la obra. También es el método más suave para el papel, lo que lo convierte en una buena opción para las acuarelas que le importan especialmente.  


Conservar una acuarela sin barnizar.

La conservación de una acuarela no se limita al barnizado. Si decide no barnizar su obra, existen otras medidas que pueden garantizar su durabilidad. Evite exponer la obra a la luz solar directa, que degrada gradualmente los pigmentos. Consérvela en un marco con cristal y, si es posible, con un cristal con protección UV. Por último, asegúrese de que el papel no esté nunca en contacto directo con el cristal; un marco es suficiente para crear el espacio necesario.

Barnizar una acuarela no es obligatorio, pero puede marcar una gran diferencia en la conservación y el aspecto visual de tus obras. Lo esencial es elegir el método adecuado y probarlo antes de aplicarlo a tu obra final. ¡Hasta pronto!