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por Tristan de Dessindigo

Cómo dibujar a mano alzada

A la hora de dibujar solemos utilizar herramientas que facilitan la tarea: reglas, compás, instrumentos de precisión. Pero esta ayuda no siempre es necesaria. A veces, incluso ocurre lo contrario: la imprecisión y el "gesto de la línea" son los que dan dinamismo y expresividad a los dibujos. Este es el arte del dibujo a mano alzada.


Aspectos clave del dibujo a mano alzada

En el dibujo a mano alzada dejamos de lado cualquier pretensión de perfección geométrica. La goma de borrar, las líneas perfectamente rectas y los ángulos precisos pasan a un segundo plano, lo que cuenta es la libertad del trazo. Ligera, rápida, a veces un poco descuidada, esta línea no busca el realismo sino un boceto lleno de vida, que permita apreciar el modelo de forma dinámica y honesta.

Esta es una técnica que requiere práctica. Cuanto más lo practiques con regularidad, más expresivos serán tus resultados, pasando de simples garabatos a dibujos llenos de carácter.


¿Qué material es más adecuado para dibujar a mano alzada?

Como hablamos de trazos ligeros pero con fuerte carácter, es mejor optar por herramientas que sean versátiles y fáciles de manejar. El grafito tipo HB es la elección por excelencia, pero otras opciones son totalmente compatibles con esta técnica, como el carboncillo o incluso la pluma estilográfica.


Los usos más comunes

El dibujo a mano alzada se utiliza a menudo en las etapas preparatorias, en los bocetos y también para dibujos de estudio rápido. Este tipo de dibujo incita a observar el modelo en su conjunto para captar su esencia desde una visión global en lugar de perderse en los detalles. 


4 ejercicios para practicar el dibujo a mano alzada

Practicar el dibujo a mano alzada significa trabajar habilidades fundamentales que todos los dibujantes tienen en común: observación, coordinación ojo-mano y confianza en el trazo. Muchos grandes artistas integraron esta práctica en su vida diaria, no como un ejercicio restrictivo, sino como un hábito natural, un poco como un músico tocando escalas. Cuanto más lo hacemos, más fluido e instintivo se vuelve el gesto.

La mejor manera de progresar es dibujar con regularidad. Un bloc de dibujo en el bolsillo y un lápiz a mano son suficientes para aprovechar cada oportunidad. Aquí hay algunos ejercicios para guiar esta práctica.


Dibujar a mano alzada con formas simples

Toma un objeto como modelo, obsérvalo atentamente e intenta reducirlo a unas pocas formas simples. Este peluche, por ejemplo, se puede resumir en dos grandes círculos, uno para el estómago, otro para la cabeza, a los que añadimos cilindros y conos para las extremidades y los rasgos faciales.


Un objeto y múltiples vistas

Coloca un objeto sobre una mesa y colócate a uno o dos metros de distancia. Haz un dibujo rápido, capturando formas generales y detalles esenciales. Luego dale vuelta al objeto y comienza de nuevo en una página nueva. Repite hasta que te sientas cómodo, luego observa la evolución entre las diferentes versiones.


Cambio de postura cada 10 minutos

Inicia un cronómetro durante 10 minutos y dibuja un modelo o referencia que encuentres en línea. Una vez transcurrido el tiempo, cambia de postura o elige una nueva referencia y comienza de nuevo. Un ejercicio ideal para desarrollar la velocidad de observación. 


Dibujar de memoria

Siéntate en un parque o lugar público con tu cuaderno. Cuando algo te llame la atención, obsérvalo durante unos minutos y luego sácalo de memoria. Lo más probable es que tu modelo ya no esté cuando mires hacia arriba. Cuando termines, puedes elegir uno nuevo y repetir el proceso


Algunos consejos para progresar más rápido

- No pienses en términos de errores, incluso evita borrar. Aprecia cada rasgo por lo que es.

- Antes de dibujar, observar atentamente. La atención al detalle es clave, no sólo para esta técnica, sino para el dibujo en general.

- Mantén una postura relajada que te permita mover los brazos libremente. El dibujo comienza desde el hombro, aprovechando el movimiento de todas las articulaciones hasta la punta de los dedos, no solo la mano.

- Y sobre todo, dibujar a menudo. Incluso la flor más modesta es una buena excusa para coger un lápiz.

El dibujo a mano alzada es una de esas técnicas que tendemos a subestimar porque parece sencilla. Y, sin embargo, suele ser la que mejor revela la personalidad de un diseñador. Cuando una regla impone precisión, la mano opta por más libertad, una manera de ver, una manera de moverse... Así que empieza, sin borrador y sin presión, y deja que tu trazo hable por ti. ¡Nos vemos pronto!