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por Tristan de Dessindigo

Dibujar en perspectiva atmosférica

Cuando miramos al horizonte, las montañas y los edificios más alejados parecen desvanecerse gradualmente, casi disolviéndose en el aire. Este fascinante efecto, que percibimos de forma natural en la realidad, también puede reproducirse en nuestros dibujos y pinturas. Precisamente esto es lo que exploraremos en este artículo.


¿Qué es la perspectiva atmosférica?

La perspectiva atmosférica es el efecto que permite alejar los objetos en una composición mediante una reducción progresiva de la nitidez y la saturación. Para comprenderlo mejor, tome su propia calle como ejemplo: el edificio frente a usted está nítido, colorido y lleno de detalles. A unas pocas calles de distancia, las fachadas parecen más simples y menos definidas. En el horizonte, las ventanas desaparecen, los marcos se difuminan e, incluso si los edificios están pintados del mismo color, parecen más apagados que los del primer plano. 


Los tres conceptos clave que hay que dominar.

La perspectiva atmosférica se basa en tres parámetros que disminuyen a medida que un objeto se aleja:

- La diferencia de contraste: el primer plano concentra los tonos más claros y oscuros, mientras que el segundo plano tiende a una apariencia casi plana, sin extremos.
- La pérdida de detalles: a medida que nos alejamos, los elementos se vuelven indistintos y terminan transformándose en simples manchas indefinidas.
- El enfriamiento de los colores: cuanto más lejos está un objeto, más aire hay entre él y nuestra vista. Este aire invisible le da a los objetos distantes un tono cada vez más azulado y menos saturado.


Los orígenes de la perspectiva atmosférica

La perspectiva, en casi todas sus formas, surge en el Renacimiento en torno a una cuestión fundamental: ¿cómo dar profundidad a una obra? Los flamencos ya habían avanzado en este tema, pero fue Leonardo da Vinci quien perfeccionó la idea para darle su forma definitiva, perceptible incluso en sus obras más emblemáticas. 


¿Cómo analizar la perspectiva atmosférica en una referencia?

Para aplicar este efecto en sus dibujos, hay que tener en cuenta los tres valores que deben disminuir a medida que nos alejamos: el detalle, la saturación y la temperatura. Concretamente, comienza definiendo tus planos: qué elementos están más cerca, cuáles se encuentran a una distancia media y cuáles están realmente lejos, y luego aplica a cada uno una intensidad de valores diferente.

Para ayudarte a visualizarlo, toma un ejemplo y obsérvalo plano por plano:

El primer plano es el más cercano: los detalles son nítidos, los colores intensos y contrastados.


El segundo plano está ligeramente más alejado: menos detalles, colores más apagados.

El tercer plano ya no contiene detalles legibles, los árboles parecen manchas sobre una colina y los colores pierden viveza.

El último plano, el de la montaña lejana, parece casi translúcido: ninguna textura, ningún árbol, una apariencia completamente plana.

Dibujar un paisaje con perspectiva atmosférica paso a paso

Comienza definiendo el horizonte con la regla de los tercios, colocándolo sobre la línea horizontal inferior. Dibuja algunas montañas a lo largo de esta línea. 

En el centro, añade otras dos montañas más pequeñas y sencillas; en ningún caso deben superar en altura a las del fondo. También puedes añadir un tercer nivel de distancia si lo deseas. 


Dibujar los elementos del primer plano

En la parte inferior de la hoja, coloca algunos elementos decorativos buscando un equilibrio visual: un árbol y algunas rocas esbozadas con círculos sencillos.

A continuación, dibuja los contornos: líneas rectas e irregulares para la madera, onduladas para el follaje y curvas largas para las rocas.

En el segundo plano, unas líneas onduladas son suficientes para sugerir un bosque lejano donde los árboles se funden en una sola masa verde. Las montañas del fondo permanecen sin ningún detalle visible.

Trabajar los contrastes en niveles de gris

Para comprender mejor la dinámica de los contrastes, comienza con blanco y negro. Coloca el sol entre las montañas para simular un amanecer; esto enriquecerá el contraste general de la escena.

En primer plano, aprovecha toda la gama de grises, desde los blancos más brillantes hasta los negros más intensos. 

Para el segundo plano, reduce la paleta de colores: un gris oscuro para el bosque, un gris más claro para el resto de la montaña, sin recurrir a tonos extremos. 

La montaña del fondo tendrá un color gris intermedio, ligeramente más oscuro que el cielo, y estará influenciada por el degradado de luz. 

   

Añadir el color 

Ahora que se han establecido los contrastes, aplica una base de color que siga la misma lógica: colores saturados y brillantes en primer plano, colores cada vez más apagados hacia el fondo.


Aplica el esmalte para finalizar tu dibujo

Aún queda un detalle esencial: la distancia no es solo una cuestión de saturación, sino también una cuestión de temperatura. Aplica una capa azul suave y casi transparente sobre el segundo plano y luego una o dos capas más sobre las montañas más lejanas. Este último paso completará el efecto de perspectiva atmosférica. 

La perspectiva atmosférica es una de esas técnicas que lo cambian todo una vez que realmente se comprende. Está presente en todas partes de la naturaleza, y sin embargo, es fácil olvidarla frente a nuestra hoja de papel. Teniendo en cuenta estas tres reglas: contraste, detalle y temperatura, ahora tiene todas las herramientas necesarias para dar profundidad a sus paisajes.