Dibujar un iris
Hoy vamos a dibujar un iris, una flor elegante y de formas generosas, con sus pétalos ondulados que recuerdan los pliegues de una tela fina y sus tonos luminosos.
Análisis de la forma del iris
El iris está compuesto por seis pétalos distribuidos en dos grupos distintos: tres que se elevan hacia arriba con ligereza y tres que caen hacia abajo como los pliegues de una falda antigua. Los ejemplos que se presentan aquí son violetas, pero el iris existe en una impresionante variedad de colores, desde el amarillo hasta el blanco, pasando por el azul intenso o el naranja brillante.
Antes de empezar el dibujo, tómate unos minutos para observar la forma en su forma más simple. El objetivo es tener una visión clara de la estructura general, para poder esbozar y colorear de forma coherente. La ilustración vectorial que se muestra a continuación está diseñada para ello.
Dibujar un iris paso a paso
Comienza trazando un círculo grande para delimitar el espacio general de la flor. Luego, coloca un círculo pequeño en el centro: este es el punto de origen de los pétalos y del tallo, que se extenderá con una línea vertical hacia abajo.
Luego de esto, proyecta cuatro flechas que correspondan a los pétalos visibles de los seis que tiene la flor en total. Sirven como guías direccionales para mantener una estructura equilibrada y evitar que los pétalos se superpongan de manera poco estética.
Para los pétalos inferiores, dibuja formas que caigan naturalmente por su propio peso: líneas curvas y amplias, redondeadas y alargadas, más delgadas en la base, donde se unen al centro.
Para los pétalos superiores, sigue las trayectorias de las flechas. Varía las poses: un pétalo totalmente abierto, otro doblado en forma de curva. Esta diferencia creará un impacto visual más interesante y enriquecerá la composición.
Del boceto al trazo final
Una vez que tengas el boceto listo, es hora de pasar al dibujo definitivo. Comienza difuminando el grafito y retira el exceso con tu goma de borrar para que las líneas guía no interfieran con tu trazo.
Trabaja primero los pétalos abiertos. Traza pequeñas líneas curvas en el contorno para simular una textura arrugada y, luego, agrega líneas de pliegues, largas y cortas, distribuidas de manera irregular para lograr un aspecto más natural.
Para los pétalos plegados, identifica claramente las caras interior y exterior, esta distinción será importante en la etapa del color. Aplica la misma técnica de contorno irregular.
Termina con el tallo. Dibuja la base del pétalo y, a continuación, los sépalos, que se superpondrán ligeramente y se separarán en distintas direcciones.
Añadir color al dibujo
En primer lugar, borra todos los restos de los bocetos. Para evitar borrar también el trazo final, utiliza desde el principio un lápiz de grafito, un bolígrafo o una pluma con tinta resistente a la goma de borrar.
Primero, aplica una capa ligera sobre todos los pétalos. En las caras interiores, deja una zona blanca en la base del pétalo. Para las caras exteriores, cúbrelas por completo.
Luego intensifica el color con una capa más densa, trabajando con pequeñas pinceladas cortas y controladas. Algunos pliegues deben permanecer en un tono claro; utiliza la goma de borrar si es necesario para resaltarlos.
Añade amarillo en el centro de los pétalos. Esto creará un degradado que comienza de forma intensa en el centro y luego se difumina antes de llegar al violeta, dejando una banda blanca entre ambos colores.
Finalizar el dibujo del iris
Para las estrías en las caras interiores, necesitará un material que permita trabajar en blanco sobre tonos oscuros, como un bolígrafo de gel, gouache o pintura acrílica. Traza líneas finas que comiencen en la banda blanca central y se hagan más tenues a medida que se acercan a los bordes.
La etapa anterior solo se aplica a las caras interiores. Para las caras exteriores, por el contrario, utilizaremos un tono oscuro para trazar líneas onduladas que generen pliegues. Estas líneas se organizan a lo largo de una trayectoria que abarca desde el nacimiento del pétalo hasta sus contornos.
Para terminar, colorea el tallo con tonos verdes opacos. Comienza con una base amarilla y superpón varias capas hasta encontrar el verde que mejor combine con tus pétalos. La zona justo debajo de los pétalos debe ser notablemente más oscura, casi negra. Este tono lo obtienes superponiendo rojo, azul y un toque de negro.
¡Y así terminamos este tutorial! Una flor que merecía que le dedicáramos un poco de tiempo. Si quieres seguir explorando el dibujo de flores, otros artículos te esperan aquí. Mientras tanto, ¡manos a la obra!