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por Tristan de Dessindigo

Pintar un atardecer con acuarelas

Pintar un atardecer con acuarelas

Estamos enamorados de los atardeceres, y no es por casualidad: es el momento en el que el cielo se transforma en un verdadero espectáculo. Un fenómeno que, además, ha fascinado a generaciones de artistas, quienes han inmortalizado estos momentos luminosos en innumerables obras.

¡Hola y bienvenido/a a este nuevo artículo! Hoy vamos a capturar esos paisajes cotidianos sobre el papel, explorando toda la expresividad de la acuarela.

Algunos ejemplos de pinturas

Para comenzar, me gustaría detenerme en dos obras que nos pueden servir de inspiración. Ambas emanan una atmósfera contemplativa, esa del final del día suspendida en el tiempo. En ellas encontramos una paleta cálida que no solo incendia el cielo, sino también todas las superficies que roza, así como contrastes impactantes que le dan a la escena toda su profundidad.

1 - La Hora Dorada (1875), Thomas Moran, óleo sobre lienzo

2 - Atardecer escarlata (circa 1830-1840), J. M. W. Turner, acuarela sobre papel

Elegir una paleta de colores adecuada

Este tipo de paisaje naturalmente requiere una dominancia de tonos cálidos — rojos, naranjas, amarillos — que caracterizan la luz del atardecer. Pero la acuarela nos ofrece una libertad adicional: la de enriquecer la composición con variaciones cromáticas más sutiles. Entonces, toques de lila o violeta se deslizan con mucha naturalidad, para aportar profundidad y vibración al conjunto.

Antes de comenzar, mantén dos ideas en mente, pues te facilitarán mucho más la tarea.

La primera es el trabajo alternado. Es completamente natural impacientarse frente a la hoja, pero algunos efectos requieren tiempo. El truco es simple: mientras una zona se seca, el cielo, por ejemplo, aprovecha para trabajar en otra, como el suelo.

El segundo es igualmente precioso. Como el cielo es el elemento dominante de nuestra composición, te aconsejo aplicar la regla de los tercios: asígnale aproximadamente dos tercios de la imagen.

Dicho esto, pasemos a preparar el material y el papel.

Pintar una puesta de sol con acuarela paso a paso

Basándote en estos puntos de referencia, dibuja un boceto directamente en tu papel. Te aconsejo hacerlo antes de humedecer la superficie, ya que el lápiz no se desliza bien en un papel mojado y puede dañarlo.

Pintar el cielo de un atardecer

Toma el amarillo y aplica algunas pinceladas en el área alrededor del sol. También puedes dejar algunas áreas blancas para sugerir nubes o integrar otros colores.

A continuación, añade un tono naranja en una zona algo más alejada, y termina con toques ligeros en diferentes partes de la zona inferior del cielo.

En la parte superior del cielo, aplica tonos azules que anuncien la llegada de la noche. Puedes agregar toques de violeta y lila para crear una transición con las zonas cálidas.

Es importante mantener algunos espacios en blanco para reforzar la intensidad y la luminosidad de las nubes.

El suelo retomará naturalmente los tonos cálidos del cielo, enriquecidos con matices terrosos, marrón, ocre, algunos rojos. Por ahora, el objetivo es simplemente establecer una base colorida y variada. Los detalles vendrán más tarde.

Aunque puede ser tentador, evita usar negro de inmediato. Comienza mezclando diferentes marrones y violetas con sus colores complementarios para oscurecerlos gradualmente.

Y como los colores tendrán dificultades para integrarse en el fondo, un pincel seco hará maravillas para absorber el exceso de acuarela.

Agregar texturas a la acuarela

Ahora podemos pintar el campo de trigo. En este punto, la capa base debería estar seca. Usa un pincel fino para aplicar pequeños toques puntiagudos con diferentes tonos de naranja y ocre, un poco más oscuros.

Si la tinta se extiende demasiado, significa que el papel aún está húmedo. En ese caso, espera unos minutos.

Adopta tonos más oscuros, con matices marrones, para añadir briznas de hierba a lo largo del camino y en el primer plano, complementándolos con algunos toques de naranja y ocre.

No olvides proyectar las sombras de los elementos principales y siempre sin negro. Un marrón mezclado con un toque de azul bien diluido será suficiente para obtener una sombra suave y natural.

Las nubes al atardecer son particularmente sensibles a las variaciones de color, es precisamente jugando con la saturación que se les da toda su presencia.

Para formarlas, traza líneas curvas onduladas, luego pasa un pincel seco sobre la parte inferior para fundirlas en el cielo y unirlas unas con otras.

Tómate el tiempo para evaluar tu pintura: algunas áreas quizás necesiten un ligero ajuste, algunos trazos un poco más de fineza.

Una vez satisfecho/a con tu obra, retira la cinta adhesiva, retrocede un paso y contémplala.

 

Eso es todo por hoy. Espero que este tutorial te haya inspirado, ayudado a encontrar tus colores y, sobre todo, te haya dado ganas de comenzar. Como siempre, espero que esta lectura te haya sido útil.