Pintar un paisaje primaveral con acuarela
La primavera es la temporada de la vida: el paisaje se llena de colores de flores y mariposas, mientras que los animales de todo tipo salen de su hibernación.
Hoy, te invito a seguir este tutorial donde aprenderás a pintar un paisaje lleno de vida utilizando este material dinámico y de colores vibrantes.
Los elementos de un paisaje primaveral
Antes de construir nuestra imagen, reflexionemos sobre los elementos que habitarán nuestra escena y establezcamos una lista de los indispensables: flores de colores variados, tanto en los árboles como en la hierba; árboles majestuosos llenos de hojas de tonos brillantes; un cielo claro y despejado; y por supuesto, praderas verdes y frescas.
Por otra parte, considero que el espacio más apropiado para representar la primavera es una pradera o una llanura donde se pueden apreciar claramente todos estos elementos.
Preparar el material para pintar con acuarela
Sabemos que la acuarela es una pintura que, una vez activada por la adición de agua, se vuelve transparente, lo que permite trabajar fácilmente en capas que se superponen con elegancia.
Sin embargo, esto presenta una desventaja: los colores más brillantes no destacan sobre los tonos oscuros y, por lo tanto, pierden su brillo. Para solucionarlo, basta con dejar en blanco las zonas destinadas a ser pintadas con colores claros.
Antes de comenzar, asegúrate de tener todo el material necesario. Aquí tienes una lista de verificación para marcar:
- Pinceles de diferentes tamaños y formas.
- Acuarelas en pastillas o en tubos.
- Una paleta para las mezclas.
- Papel adecuado para acuarela (gramaje de al menos 250 g/m²).
- Cinta adhesiva para fijar el papel en los bordes.
- Uno o dos recipientes de agua.
- Lápiz de grafito y goma de miga de pan.
- Un pañuelo, una toalla o un trapo para absorber el exceso de agua.
Pintar un paisaje primaveral paso a paso
No se trata solo de la base. Recuerden lo que mencionamos acerca de los colores oscuros y claros en acuarela. El saber dónde está cada elemento y el espacio que ocupa nos permite determinar las áreas que no debemos pintar, para preservar la pureza de los colores.
Prepara una mezcla de agua y pintura, asegurándote de que no esté demasiado concentrada en pigmento. Luego toma un pincel y comienza a pintar las superficies básicas del dibujo, como el cielo o el suelo. Trabajar de esta manera permite cubrir rápidamente y de manera uniforme las áreas mientras evita un esfuerzo innecesario.
Pintar el cielo de un paisaje primaveral
Con una primera capa de un azul de valor intermedio, comienza a cubrir la zona reservada para el cielo. Observa la ubicación de las nubes, del sol y de los árboles y evite pintar dentro de estas zonas.
Crea una primera capa con lavados verdes de diferentes tonalidades. Puedes añadir otros matices para más riqueza cromática.
Para la última escena, pinta un bosque lejano. Utiliza un color entre el azul del cielo y el verde del suelo. Pinta manchas que evoquen siluetas de árboles sin entrar en detalles.
Nos alejamos del lavado para construir texturas y elementos precisos. Utiliza pinceladas cortas y varía la carga de pigmento y agua para obtener diferentes tonos.
Agregar árboles al paisaje
Comienza cargando pigmento en tu pincel húmedo y realiza algunas pinceladas de color en diferentes áreas de los árboles. Humedécelo nuevamente para obtener una versión más clara del color. Repite una vez más este proceso y termina los árboles.
Toma ahora el color naranja y repite el proceso. Si lo deseas, puedes agregar un poco de amarillo. Como son colores complementarios, harán resaltar los dos árboles uno respecto al otro.
Ahora vamos a pintar algunos pequeños arbustos y largas briznas de hierba. Para los primeros, utilizamos la misma técnica que para los árboles. Para las segundas, toma un verde ligeramente oscuro y realiza trazos alargados aprovechando la forma del pincel, luego levántalo de un golpe, como un látigo, para terminar cada trazo.
Espera a que la primera capa se seque y repite con un verde más vivo o el mismo con un toque de amarillo.
Repite la técnica de los golpes cortos, esta vez con un color un poco más oscuro, en los árboles y el cielo. Esto añadirá peso visual en las áreas más importantes.
Agregar sombras a la pintura
Moja tu pincel, añade un poco de pigmento y luego mójalo de nuevo. Obtendrás un tono muy transparente, perfecto para pintar sombras azuladas en las nubes o reflejos cerca del sol.
Ahora haz lo contrario: carga tu pincel con un marrón oscuro bien concentrado. Esta tinta más espesa servirá para pintar los troncos de árboles y las flores dispersas en la hierba alta.
Retira delicadamente la cinta adhesiva, siempre tirando hacia afuera, y admira el resultado.
Aquí tienes un paisaje primaveral muy sencillo, realizado con acuarela. Espero que te hayas divertido haciéndolo y que pronto lo practiques de nuevo.
Redactor e ilustrador: Bryam