Cómo dibujar más rápido ?
Hola a todos y todas, hoy vamos a hablar de un objetivo que muchos artistas se plantean en algún momento: dibujar más rápido. Ya sea para progresar, llenar un cuaderno, captar un movimiento o simplemente ganar fluidez, aprender a dibujar rápidamente no es una cuestión de velocidad pura, sino de confianza, comprensión y simplificación.
¿Por qué querer dibujar más rápido?
Antes que nada, es necesario saber por qué quieres ir más rápido. ¿Es para ser más eficiente en tus estudios, para capturar escenas en el momento durante tus viajes, o simplemente para recuperar un gesto más libre y espontáneo? La respuesta cambia tu forma de practicar.
Dibujar rápido no significa hacerlo de forma descuidada, sino ir a lo esencial. Esto consiste en observar, entender la escena y simplificar las formas sin buscar el detalle a toda costa. Cuanto más sepas lo que quieres mostrar, más claro y fluido será tu gesto.
En realidad, no es tu mano la que necesitas acelerar, sino tu mirada. Cuando el ojo comprende rápidamente los volúmenes y las líneas importantes, la mano sigue naturalmente, con confianza y ligereza.
Finalmente, no olvides que lo que tú consideras como "dibujar rápido" puede no ser lo mismo para otra persona, y eso no es un problema. Cada uno tiene su propio ritmo, su manera de observar y de construir una imagen. Lo esencial no es ir más rápido que los demás, sino encontrar el ritmo que te permite estar a la vez concentrado y relajado. Es en ese momento cuando el dibujo se vuelve fluido, natural y realmente placentero.
Por ejemplo, el dibujo que se muestra a continuación me tomó aproximadamente 70 horas; imagino que para ustedes es colosal, pero para mí es todo lo contrario, este tipo de imagen suele llevar hasta 100 horas, así que 70, considero que es rápido.

Simplificar las formas
Cuando empezamos, tendemos a carecer un poco de rigor en el dibujo, y eso es totalmente normal. Aunque no todo el mundo busca una metodología precisa, es precisamente este enfoque estructurado el que permite optimizar el proceso y, a largo plazo, dibujar más rápido. La forma más común de proceder es la simplificación. La idea es no perderse en los detalles, sino establecer bases claras para construir el dibujo.
Un cuerpo humano, por ejemplo, puede resumirse en unos pocos volúmenes: un cilindro para los brazos, una esfera para la cabeza, un cubo para el torso. Esta etapa de construcción permite colocar rápidamente las proporciones y los ejes del movimiento sin centrarse en los pequeños elementos. Una vez que estas grandes masas están establecidas, puedes refinar los contornos, añadir las sombras y los detalles que darán vida al conjunto.
Este método hace el dibujo más rápido, pero también más seguro. Tus trazos se vuelven más precisos, porque ya sabes hacia dónde vas. Ya no intentas representar todo de una vez, construyes tu dibujo paso a paso, con claridad y eficiencia.

Dibujar todos los días, incluso un poco
La velocidad llega naturalmente con la práctica. Cuanto más dibujas, más se acostumbra tu mano, tus movimientos se vuelven precisos y tu cerebro anticipa las formas antes incluso de que las dibujes.
El dibujo rápido no es una cuestión de talento, sino de memorización gestual. Cada sesión de bocetos, cada página del cuaderno refuerza esta fluidez. Es mejor dibujar 15 minutos al día que 3 horas una vez a la semana: la regularidad crea el automatismo. Lo ideal es entonces fijarse un tiempo diario, aunque sea corto, para entrenarse. Puedes elegir optar por un dibujo de imaginación, o de observación, e incluso practicar ejercicios... Lo esencial es, sobre todo, dibujar.

Aprender a soltar
Muchas personas dibujan lentamente no por falta de técnica, sino por miedo a equivocarse. Buscan la línea perfecta, borran, corrigen, comienzan de nuevo... y el dibujo pierde toda espontaneidad. Sin embargo, el secreto para dibujar rápido es aceptar la imperfección. Un trazo imperfecto, pero vivo, transmite mucho más energía que un trazo rígido y controlado. Atrévete a hacer el gesto, aunque puedas fallar: es dejando correr libremente el lápiz que la mano se vuelve más flexible.
Además, quizás te ha pasado pensar "mi boceto es mejor que el entintado"; esto suele ser porque el gesto ha sido más esencial y, por lo tanto, transmite más dinamismo. Es exactamente ese principio el que hay que buscar.

Trabajar la memoria visual
Dibujar rápido también es aprender a retener lo que se ve. Cuando observes un modelo, un paisaje o una escena, tómate unos segundos para visualizar mentalmente las líneas principales antes de trazarlas. Esto te ayudará a estar más seguro de ti mismo al momento de dibujar de memoria.
La memoria visual se desarrolla como un músculo. Practica dibujar objetos cotidianos sin mirar el papel, o después de solo unos segundos de observación. Este ejercicio te empuja a sintetizar la información, lo que naturalmente acelera el dibujo. Uno de los mejores ejercicios consiste en observar el sujeto durante 1 a dos minutos y luego intentar redibujarlo en aproximadamente el mismo lapso de tiempo.

Utilizar las herramientas adecuadas para dibujar más rápido
Algunas herramientas favorecen la velocidad:
- Un bolígrafo o un rotulador fino evita la tentación de borrar.
- Un lápiz graso o carbón permite aplicar masas rápidamente.
- El papel de grano ligero ofrece menos resistencia y facilita los gestos fluidos.
- Pruebe diferentes soportes para encontrar el que mejor acompañe su gesto. Una buena herramienta no acelera el dibujo por sí sola, pero promueve la comodidad y la espontaneidad.
A continuación, tienen un ejemplo al carboncillo, una técnica particularmente eficaz para esbozar rápidamente dibujos vivos y expresivos.

Dibujar del natural
Nada desarrolla tanto la velocidad como el dibujo de observación al aire libre. Ya sea en la calle, en un café o en un parque, estas situaciones obligan a dibujar rápido, a captar lo esencial antes de que la escena cambie. Es un excelente ejercicio para aprender a simplificar, priorizar las formas y encontrar tu ritmo.

Para concluir, dibujar más rápido no es ir en contra del tiempo, es aprender a confiar en tu mirada y en tu gesto. La velocidad proviene de la claridad: cuanto más sabes lo que quieres dibujar, más precisos y naturales se vuelven tus trazos.
Entonces, no intenten batir un récord, sino encontrar su propio ritmo. Cada dibujo rápido es una oportunidad para liberarse, ganar confianza y redescubrir el placer del gesto.
Redactora e ilustradora: Chloé Pouteau
- ¡Sé el primero en comentar!