Dibujar un acantilado
Cuando pensamos en el mar, a menudo imaginamos una playa soleada, aunque no es lo único que se puede encontrar en la naturaleza. A veces, nos sorprende ver las olas romper con fuerza contra altos acantilados, coronados por una fina capa de hierba.
¡Hola de nuevo! Hoy vamos a dibujar un acantilado: una oportunidad perfecta para representar el agua del mar en contraste con la calma de la llanura.

Dibujar un acantilado paso a paso
Comenzaremos, como siempre, con nuestra fiel regla de los tercios, en la que colocaremos nuestras formas principales teniendo en cuenta dos principios. El primero, la línea del horizonte debe estar posicionada en una de las líneas horizontales, según la importancia que se desee dar al cielo. El segundo, para captar la atención, colocaremos los elementos en uno de los puntos rojos.
Siguiendo estas indicaciones, dibujaremos dos grandes formas que parten del punto de interés y cubren una parte de la superficie ubicada bajo la banda superior.

Aquí, entenderemos que hay dos planos: en el fondo, esbozaremos un acantilado más distante, que definiremos por líneas quebradas e irregulares, pero firmes.

El segundo acantilado está mucho más cerca del espectador, y nuestra intención es que no parezca plana; al contrario, queremos que tenga un aspecto dinámico y formas interesantes. Para ello, nos apoyaremos en la geometría para estructurar los bloques sobre los cuales realizaremos el boceto.

Dibujar el boceto de un acantilado
Para el acantilado en primer plano: comience con formas geométricas (bloques) para añadir dinamismo. Divídelo en "pisos" como si el acantilado tuviera niveles apilados.

Agrega elementos complementarios: rocas de diferentes tamaños saliendo del agua, terreno irregular, y por supuesto, las olas que golpean la roca.

Traza la línea del horizonte: recuerda que el mar visto desde lejos parece plano, así que evita añadir ondulaciones en ese lugar. Añade nubes pesadas, abundantes: el ambiente es propicio para la tormenta.

Agregar color al dibujo
El cielo siempre será nuestro primer punto de partida, ya que es muy importante deshacernos del blanco que, a veces, nos bloquea. Para este paisaje, realizaremos un degradado que va del azul al amarillo, aunque esto puede variar; entenderán más tarde por qué hemos hecho esta elección.

El primer paso para nuestra formación rocosa consiste en asignar los colores básicos: un tono ocre poco saturado será adecuado para el primer plano, aquel que hemos dibujado a partir de bloques, mientras que para el acantilado más lejano, utilizaremos un tono más oscuro.

Aplica colores básicos: un ocre poco saturado para el primer plano, un tono más oscuro para el acantilado lejano. Identifica las áreas de sombra: como la luz viene desde un ángulo (a menudo detrás de las nubes aquí), localiza dónde la roca está menos iluminada.

Agregar la textura
Añade textura: con un pincel adecuado, cubre la superficie de manera uniforme.

En este momento, seguiremos el mismo procedimiento para un detalle adicional: colorear el césped en la parte superior y añadir una textura adecuada, asegurándonos de que permanezca muy simple. No es necesario ser demasiado minucioso, pues se trata de un elemento que se observa desde lejos.

Delimita las grietas/fracturas en la roca: traza líneas irregulares muy oscuras donde la roca se hunda.

Terminaremos los colores uniformes añadiendo manchas suaves y transparentes en tonos dorados o de ocre claro. Esto aportará más vida y luz a ciertas áreas del dibujo.

Finalmente, utiliza variaciones de tonos y matices para completar los volúmenes. Déjate guiar por las formas y, en cada bloque, aplica sombras con contornos rectos o firmes. Como detalle adicional, ilumina algunos bloques con una versión más clara y más saturada de sus colores base.

Dibujar el mar más abajo
Dibuja el mar con sus aguas profundas y tumultuosas. Comenzaremos por aplicar una capa base en azul de Prusia, en índigo o, más generalmente, en un tono oscuro, luego añadiremos ligeros toques de verde y negro.

El contacto del mar con las rocas es simplemente brutal: el choque de las olas es salvaje e hipnótico, y en el corazón de toda esta agitación, el agua produce una especie de espuma. Así que aplica una capa con toques dispersos sobre la superficie del mar.

Ahora vamos a dibujar las olas que se rompen directamente contra la roca. Dibujemos nubes de espuma que se elevan desde la superficie del mar, pero cuidado de no hacerlas demasiado altas. Es importante respetar los volúmenes de la roca y dejar que los contornos o los planos sobresalgan, sin que estén cubiertos por olas que no tendrían razón de ser.

La textura del mar es realmente compleja: está llena de contrastes, reflejos y transparencias. Voy a explicarte cómo hacer una versión simplificada.
Realiza numerosos trazos cortos con colores más oscuros, variaciones de tonos y, por supuesto, realces de luz, que luego difuminaremos para integrarlos al color base. Destaca algunos reflejos y añada ondulaciones utilizando líneas con transparencias blancas.

Finalizar el dibujo
Finalmente, dibuja las nubes. Aunque a menudo se hacen temprano, puedes dejarlas para el final aquí, para que reflejen el ambiente ya establecido.

Y aquí está el resultado de este tutorial, ¡que espero te sea útil!
Te invito a poner en práctica los consejos abordados: recuerda que puedes apoyarte en formas geométricas para organizar los elementos y seguir un método simple, dividido en colores básicos, sombras principales, tonos intermedios y volúmenes.
Y no olvides que las nubes no son solo decorativas, sino que son una parte esencial de la atmósfera del paisaje.
Redactor e ilustrador: Bryam
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